La Triste Historia De Eco y Su Amado Narciso
Publicado por Urania el 16/6/2009 (767 lecturas)
En esta ocasión mis queridos lectores he tardado mucho en venir a ustedes a llenarlos de cuentos y leyendas que nos ayudan a comprender siempre este fabuloso mundo que es la música, Recorriendo la Biblioteca de Tot escuchaba solamente el Eco de mis pasos por sus solitarios pasillos, y ahí fue cuando recordé la historia de una de mis hermanas la Ninfa Eco, parte del sonido y el sonido es música.Eco no solo era joven y hermosa, poseía una alegría natural y una gracia que era el deleite de todos los dioses, pero de todos sus encantos el más maravilloso era su voz, tan dulce y melodiosa, poseía la voz más hermosa entre los hombres, las ninfas y los mismos dioses, Hera esposa de Zeus la escuchaba embelesada horas enteras, su esposo Zeus aprovechaba cada minuto que la alegre y parlanchina Eco tenía cautiva de su voz a su esposa para mantener sus relaciones extraconyugales; así paso mucho tiempo hasta que la celosa Hera se dio cuenta del engaño; furiosa desterró a Eco del Olimpo castigándola a no volver nunca más y llevando su crueldad y rabia más allá de la razón, condenó a la pobre ninfa a no poder hablar sino solamente repetir el final de las frases que escuchara, y ella, avergonzada, abandonó los bosques que solía frecuentar, recluyéndose en una cueva cercana a un riachuelo.
Al mismo tiempo en la tierra muy cerca de donde la desgraciada Ninfa habitaba el hombre más perfecto de la tierra Narciso; un muchacho precioso, hijo de la ninfa Liríope, poseía una belleza tan embaucadora que todas las mujeres y ninfas lo deseaban y caían enamoradas rendidas a sus pies; su madre al ver el increíble encanto de su pequeño acudió al adivino Tiresias para que le pronosticara si su hijo viviría muchos años el adivino Tiresias predijo que si los viviría, pero que si llegaba a ver su imagen en un espejo sería su perdición, y así su madre evitó siempre espejos y demás objetos en los que pudiera verse reflejado. Narciso creció así hermosísimo sin ser consciente de ello, y haciendo caso omiso a las muchachas que ansiaban que se fijara en ellas, rechazando a todas las mujeres que enamoradas ofrecían sus encantos al bello Narciso.El joven tal vez adelantándose a su funesto destino siempre parecía estar ensimismado en sus propios pensamientos, como ajeno a cuanto le rodeaba. Daba largos paseos sumido en sus cavilaciones, y uno de esos paseos le llevó a las inmediaciones de la cueva donde Eco moraba, así una tarde mientras Narciso dormía plácidamente en los brazos de Morfeo, la ninfa lo vio; se enamoró de Narciso nada más verlo y a partir de ese día comenzó a seguirlo como su misma sombra; el joven mancebo había encontrado placido el lugar donde descansó así que volvía tarde tras tarde y día tras día la Ninfa de hermosa voz lo seguía sin atreverse a hablarle, pues no podría expresarle su amor con su melodiosa voz, pues estaba condenada solo a repetir lo que los demás le decían, estaba la bella Eco oculta tras un árbol mientras Narciso hablaba inspiradamente:
Hermosa flor, flor olorosa... -Dijo Narciso-
Rosa.... -Repitió la joven Ninfa-
Al escuchar su voz el joven se paralizó y quedo prendado de la dulce y melodiosa voz, así que a todo pulmón y con vivo interés pregunto: "Quien anda aquí?" la joven condenada a repetir las últimas palabras que a sus oídos llegaran respondió "aquí.... aquí" Narciso buscando el sonido de la voz grita a todo pulmón: ¿Quién se oculta cerca de ese árbol seco? y la bella ninfa salió de entre los árboles con los brazos abiertos diciendo: "Eco...Eco" repitiendo las últimas silabas de las palabras de su amado; Narciso siguió hablando y Eco nunca podía decir lo que deseaba. Finalmente, como la ninfa que era acudió a la ayuda de los animales, que de alguna manera le hicieron entender a Narciso el amor que Eco le profesaba. Ella le miró expectante, ansiosa… pero su risa helada la desgarró, rechazándola Narciso le dice:No pensarás que yo te amo... dijo cruelmente el hermoso joven.
- ¡Yo te amo!, ¡yo te amo!, -le contesta Eco desesperada de no poder decir más-.
Entonces gritó Narciso: No puedo amarte.
A lo que la joven respondió entre lágrimas de desesperación: Puedo amarte, Puedo amarte... repetía con pasión Eco-.
Narciso huye entre los árboles diciendo: No me sigas, ¡adiós!
- Adiós, adiós, -contesta Eco desolada queriendo decir todo lo contrario-.
Y así, mientras Narciso se reía de ella, de sus pretensiones, del amor que albergaba en su interior, Eco moría. Y se retiró a su cueva, donde permaneció quieta, sin moverse, repitiendo en voz queda, un susurro apenas, las últimas palabras que le había oído… “qué estúpida… qué estúpida… qué… estu… pida…”. Y dicen que allí se consumió de pena, tan quieta que llegó a convertirse en parte de la propia piedra de la cueva y su voz aún presa de la maldición de Hera vaga por el mundo refugiándose en los lugares parecidos al de su muerte repitiendo las últimas silabas de todas las palabras que escucha al enterarse de su muerte, las hermanas de Eco pidieron ayuda a Némesis, hija de la noche y diosa de la venganza. Ésta accedió, y para vengar a Eco y al resto de mujeres que languidecían por culpa de Narciso, lo condenó impulsándolo a beber de una fuente cristalina donde se viese reflejado. Cuando Narciso vio aquel rostro tan bello, quedó extasiado, intentó atrapar aquella belleza con la mano, pero cuando tocaba el agua la imagen desaparecía, al fin sufrió la amargura y el tormento del amor no correspondido. Así pasaron los días, se olvidó de comer y de beber, absorto en la imagen perfecta, esperando a ser correspondido por su propio reflejo. Poco a poco sus piernas se convirtieron en raíces, su cuerpo en tronco, sus brazos en ramas y su hermosa cabeza en una maravillosa flor que desde entonces lleva su nombre.
Así Eco fue vengada aunque su amor será eterno y su maldición la acompañará siempre más allá de su muerte, siendo desde entonces inspiración para obras, operas, bailes, cuentos y leyendas.

Backstage - Eco e Narciso
CRISTAL SKATING TEAM - VANITY: NARCISSUS AND THE LAKE
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